
Desarrollada por la empresa británica Tropic, la banana Cavendish fue editada con CRISPR para reducir la actividad de la proteína responsable del pardeamiento u oxidación de la pulpa. Inglaterra confirmó oficialmente su estatus como organismo no transgénico, un paso clave hacia su comercialización. Antes de llegar a los supermercados, sin embargo, todavía debe completar el proceso de autorización alimentaria ante la Food Standards Agency.
ChileBio / 7 de octubre de 2026.- Una banana que mantiene durante mucho más tiempo el aspecto amarillo y fresco de su pulpa después de ser pelada, cortada o golpeada está un paso más cerca de llegar a los consumidores británicos.
El desarrollo pertenece a Tropic, empresa de biotecnología agrícola con sede en Norwich, Inglaterra, que utilizó edición genética mediante CRISPR-Cas9 para reducir el pardeamiento en bananas Cavendish. El Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales del Reino Unido (Defra) incorporó a fines de septiembre el producto al registro inglés de organismos obtenidos mediante precision breeding, confirmando que cumple con la definición establecida por la legislación británica para este tipo de plantas.
El hito constituye uno de los dos pasos regulatorios fundamentales para llevar esta fruta al mercado alimentario inglés. El segundo corresponde a la Food Standards Agency (FSA), que debe autorizar específicamente su utilización como alimento antes de que pueda comercializarse para consumo. Actualmente, el registro británico de organismos de mejoramiento de precisión autorizados para alimentos y piensos todavía no contiene productos aprobados.
Tropic señaló posteriormente que trabaja con la perspectiva de una introducción comercial a partir de 2027, condicionada precisamente a completar este proceso ante la FSA.
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El gen detrás de una banana que se oscurece más lentamente
Cuando una banana convencional se pela, corta o golpea, las células del fruto sufren daños que permiten que enzimas y compuestos normalmente separados entren en contacto. Entre esas enzimas se encuentran las polifenol oxidasas (PPO), que catalizan reacciones que terminan formando los pigmentos marrones característicos del pardeamiento enzimático.
Para reducir ese proceso, Tropic dirigió CRISPR-Cas9 hacia PPO1, uno de los genes que codifican estas enzimas.
El expediente regulatorio británico permite conocer ahora con bastante más detalle cómo se realizó la modificación. La línea evaluada, denominada TRB011002, posee pequeñas inserciones y deleciones en las tres copias —o alelos— del gen PPO1 presentes en esta banana triploide. Las alteraciones provocan cambios en el marco de lectura y codones de término prematuros, con lo que se interrumpe la producción normal de la proteína PPO1.
En ensayos de poscosecha presentados en el expediente, la pulpa de la banana editada mostró una reducción estadísticamente significativa del oscurecimiento respecto de una línea convencional utilizada como control.
Este punto también permite precisar cómo conviene describir el producto. Aunque popularmente se le conoce como la banana “que no se oscurece”, el documento regulatorio habla específicamente de una variedad de oscurecimiento reducido.
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Edición genética sin ADN externo en la planta final
El análisis presentado ante las autoridades británicas también confirmó que la línea final no contiene ADN plasmídico integrado procedente del sistema utilizado durante la edición.
Para comprobarlo, Tropic realizó distintas etapas de caracterización molecular, que incluyeron PCR y secuenciación del genoma completo. ACRE —el comité científico que asesora al gobierno británico sobre liberaciones al ambiente— solicitó además información adicional sobre la búsqueda de posibles modificaciones fuera del sitio objetivo y señaló que quedó satisfecho con las medidas adoptadas por la empresa.
Con esos antecedentes, ACRE concluyó que las pequeñas modificaciones introducidas en PPO1 corresponden a cambios genéticos que, bajo la definición establecida en la Genetic Technology (Precision Breeding) Act 2023, podrían haberse originado mediante procesos tradicionales. Posteriormente, el Secretario de Estado confirmó formalmente el estatus de la planta como organismo de mejoramiento de precisión.
Se trata de una clasificación regulatoria relevante: el marco inglés diferencia estos organismos de aquellos que incorporan secuencias genéticas provenientes de especies no relacionadas (los cuales quedan bajo la regulación correspondiente a OGMs o transgénicos).
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De una fruta que se oscurece en horas a nuevas posibilidades alimentarias
Según Tropic, la modificación no pretende alterar el sabor o la textura característica de la banana Cavendish, sino prolongar el periodo durante el cual la pulpa mantiene un aspecto fresco después de cortarse.
Gilad Gershon, CEO de la compañía, señaló a The Guardian que la nueva banana puede resistir el pardeamiento durante uno o dos días adicionales, y todavía más bajo refrigeración. La característica podría abrir usos que hasta ahora resultaban difíciles para esta fruta, particularmente en productos preparados como ensaladas de frutas, recipientes de desayuno o formatos listos para consumir.
Menos desperdicio en una de las frutas más comercializadas del mundo
Detrás del desarrollo existe también un objetivo de sostenibilidad. La apariencia influye fuertemente sobre el descarte de frutas tanto en supermercados como en servicios de alimentación y hogares.
Tropic estima que sus bananas de oscurecimiento reducido podrían contribuir a disminuir en más de un 25% el desperdicio y las emisiones de CO₂ equivalente asociadas a determinadas etapas de la cadena de suministro. La compañía ha proyectado además que una adopción amplia podría evitar más de nueve millones de toneladas anuales de emisiones de CO₂ equivalente en el mercado exportador de bananas.
El problema del desperdicio es especialmente relevante en Reino Unido. Datos difundidos originalmente por el organismo británico WRAP mostraron que alrededor de 1,4 millones de bananas comestibles eran descartadas diariamente y que el 30% de los consumidores encuestados reconocía haber eliminado alguna por pequeñas marcas o golpes.
Un desarrollo que ya avanza en otros mercados
En octubre de 2025, la banana de Tropic fue seleccionada por TIME entre las Mejores Invenciones de 2025, destacando precisamente su potencial para mantener por más tiempo la calidad visual de la fruta y reducir pérdidas.
Posteriormente, en abril de 2026, esta banana logró aprobaciones regulatorias en Japón y Brasil. En ambos países se habilitó su importación, venta y consumo, mientras que Brasil permitió además su cultivo comercial. Tropic también ha obtenido determinaciones regulatorias favorables en otros países productores y consumidores, incluidos Filipinas y distintos mercados de América.
De acuerdo con la empresa, estas bananas ya están siendo cultivadas en América Latina.
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Falta un último paso antes del supermercado
La confirmación de Defra es, por lo tanto, un avance regulatorio importante, pero no equivale todavía a una autorización de venta como alimento.
La investigadora Cathie Martin, líder de proyecto del John Innes Centre y especialista en edición genética vegetal, explicó que después de obtener la confirmación regulatoria de precision breeding, corresponde la evaluación alimentaria de la FSA. “No está del todo claro cuánto tiempo tomará”, señaló Martin.
El caso será particularmente interesante porque Inglaterra está poniendo en funcionamiento uno de los marcos regulatorios más recientes para cultivos desarrollados mediante edición genética. Las normas para plantas de mejoramiento de precisión entraron en aplicación a fines de 2025 y establecen una vía específica para modificaciones genéticas que podrían haberse producido mediante procesos tradicionales.
Para la biotecnología agrícola, esta banana representa además un cambio interesante en el tipo de atributos que están comenzando a acercarse al consumidor. La edición genética ya no se está utilizando únicamente para características productivas como resistencia a enfermedades o tolerancia a condiciones ambientales: también comienza a llegar a atributos visibles en el alimento, como calidad, vida poscosecha, nutrición y reducción del desperdicio.
Una modificación de apenas unas bases del ADN puede, en este caso, cambiar considerablemente lo que ocurre después de cortar una de las frutas más consumidas del planeta.

