Cultivo de frutillas vigorosas creciendo bajo un sol intenso y altas temperaturas, representando el desarrollo de variedades resistentes al calor mediante edición genética.

Frutillas que resisten el calor extremo: alianza europea combina edición genética e inteligencia artificial

Una alianza entre dos empresas biotecnológicas europeas busca desarrollar frutillas resistentes al calor mediante inteligencia artificial y edición genética sin transgenes. El proyecto aprovechará avances obtenidos previamente en tomate y contempla ensayos comerciales de campo para 2028, con el objetivo de proteger la productividad y calidad de los frutos frente a las olas de calor.

Plantas compactas de maní creciendo a alta densidad con vainas bajo tierra y una representación sutil de un pangenoma.

El pangenoma global del maní revela un gen oculto y permite obtener una línea enana de alto rendimiento

Un equipo internacional construyó un pangenoma del maní a partir de 14 genomas y analizó 2.320 accesiones de 87 países y regiones. El recurso permitió detectar variaciones genéticas difíciles de observar anteriormente y desarrollar LuAi-1, una línea compacta que rindió alrededor de 20% más en ensayos de campo bajo siembra densa.

Cultivos agrícolas, bandera de Panamá y skyline de Ciudad de Panamá representando la nueva regulación sobre edición genética.

Panamá moderniza sus reglas y abre la puerta al desarrollo comercial de cultivos editados genéticamente

Panamá estableció un nuevo procedimiento científico para evaluar organismos desarrollados mediante edición genética y otras Nuevas Técnicas de Mejoramiento. Los productos que no presenten nuevas combinaciones de material genético podrán ser considerados convencionales, tras una evaluación caso por caso de la autoridad de bioseguridad.

Tomates silvestres y modernos representando los cambios genéticos del sabor durante la domesticación y el mejoramiento

¿Por qué los tomates ya no saben como antes? La genética tiene parte de la respuesta

Un análisis genómico de 558 tomates, desde formas silvestres hasta cultivares modernos, reconstruyó cómo siglos de domesticación y mejoramiento modificaron azúcares, ácidos y compuestos aromáticos. El estudio identificó 337 regiones genéticas relacionadas con el sabor y un nuevo gen, Sl-LIP100, que ayuda a explicar por qué algunas variantes aromáticas favorecidas durante la domesticación disminuyeron posteriormente en tomates modernos.