Huerto de cítricos en Europa representando biotecnología, inteligencia artificial y desarrollo de variedades resistentes al cambio climático.

Europa apuesta por cítricos más resistentes al cambio climático mediante IA y biotecnología

Un nuevo proyecto europeo busca utilizar algunas de las herramientas más avanzadas de la biotecnología vegetal para preparar a naranjos y mandarinos frente a un escenario agrícola cada vez más exigente. Cambio climático, altas temperaturas, sequía, plagas y enfermedades forman parte de un conjunto de presiones que los investigadores intentarán abordar simultáneamente, combinando genética, inteligencia artificial y nuevas tecnologías para introducir cambios en las plantas.

ChileBio / 8 de agosto, 2026.- La Universitat Jaume I (UJI) de Castellón, España, coordinará el proyecto europeo CitrusAId, una iniciativa de investigación que recibirá aproximadamente 3,9 millones de euros del programa EIC Pathfinder Challenges y que prevé comenzar en octubre de 2026 con una duración de cuatro años.

El objetivo será generar nuevas líneas de cítricos —principalmente naranjo dulce (Citrus sinensis) y mandarino (Citrus reticulata)— con una mayor capacidad para enfrentar combinaciones de condiciones ambientales adversas y los efectos que estas pueden tener sobre la incidencia y comportamiento de plagas y enfermedades.

La iniciativa se inserta en uno de los desafíos definidos por el Consejo Europeo de Innovación (EIC) para promover cultivos resilientes al clima y nuevas formas de producir ingredientes de alto valor mediante plantas. En la convocatoria EIC Pathfinder Challenges 2025 fueron seleccionados 30 proyectos entre 647 propuestas elegibles, que recibirán en conjunto unos 118 millones de euros.

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No se trata solo de resistencia a un problema

Uno de los elementos más interesantes de CitrusAId es que el proyecto no parte de la idea de mejorar los cítricos frente a un único estrés.

El reto europeo bajo el cual fue seleccionado considera precisamente que las plantas agrícolas deben enfrentar cada vez con mayor frecuencia combinaciones de factores adversos, como calor y sequía, salinidad, inundaciones, cambios en la disponibilidad de nutrientes y alteraciones en las interacciones con insectos, patógenos y microorganismos del suelo.

Estas combinaciones son especialmente complejas desde el punto de vista biológico porque la respuesta que permite a una planta tolerar un determinado estrés no necesariamente es la misma que necesita para responder a otro.

CitrusAId buscará abordar esa complejidad utilizando distintas capas de información biológica para determinar qué genes, rutas metabólicas o mecanismos fisiológicos podrían constituir los mejores objetivos de mejoramiento.

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Inteligencia artificial para encontrar los genes que conviene modificar

Una de las piezas centrales del proyecto será el desarrollo de sistemas basados en inteligencia artificial capaces de analizar e integrar grandes volúmenes de datos biológicos.

El objetivo será utilizar estos algoritmos para identificar potenciales genes diana, es decir, genes cuya modificación o regulación podría generar características de interés en las plantas.

Este enfoque encaja con la estrategia general del desafío EIC, que promueve la integración de información genómica, transcriptómica, proteómica, metabolómica y fenotípica con tecnologías digitales y de inteligencia artificial para acelerar el desarrollo de cultivos más resilientes.

En lugar de probar modificaciones genéticas únicamente mediante ensayo y error, este tipo de aproximación busca utilizar la información acumulada sobre el funcionamiento de las plantas para priorizar de manera más racional los objetivos genéticos con mayor probabilidad de producir un resultado útil.

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Nuevas técnicas genómicas, RNAi y sistemas de entrega

Una vez identificados los objetivos biológicos, el consorcio contempla utilizar distintas tecnologías para modificar o regular su funcionamiento.

Entre ellas se encuentran las denominadas nuevas técnicas genómicas (NGT, por sus siglas en inglés), categoría que incluye tecnologías capaces de realizar cambios dirigidos en el ADN de las plantas, como diferentes formas de edición genética.

El proyecto explorará además estrategias basadas en RNA de interferencia (RNAi), un mecanismo mediante el cual es posible reducir o silenciar la expresión de determinados genes sin necesariamente modificar de manera permanente la secuencia del ADN. También se investigarán nuevos materiales como sistemas para introducir estas herramientas en los tejidos vegetales y mejorar la eficiencia de los procesos biotecnológicos en cítricos.

Este último punto es relevante porque transformar genéticamente especies leñosas y obtener nuevamente plantas completas a partir de células modificadas continúa siendo uno de los grandes desafíos técnicos para aplicar edición genética y otras tecnologías de precisión en numerosos frutales.

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Cítricos más nutritivos, además de más resilientes

La resiliencia climática no será el único objetivo.

CitrusAId también investigará estrategias destinadas a modificar el perfil nutricional y nutracéutico de los frutos. El proyecto contempla trabajar tanto sobre compuestos presentes naturalmente en los cítricos —entre ellos flavonoides y furanocumarinas— como explorar la producción de compuestos que normalmente no forman parte de su metabolismo, como el resveratrol.

El resveratrol es un compuesto vegetal de la familia de los estilbenos presente, entre otras especies, en la uva. Su incorporación al proyecto refleja una tendencia creciente dentro de la biotecnología vegetal: no solo desarrollar plantas capaces de producir bajo condiciones ambientales adversas, sino también utilizar el mejoramiento avanzado para modificar su composición y producir ingredientes de interés nutricional.

Sin embargo, la forma concreta en que se introduzca una característica de este tipo será determinante desde el punto de vista regulatorio. Las técnicas necesarias para modificar genes propios de una planta no son necesariamente equivalentes a aquellas destinadas a incorporar una ruta metabólica que originalmente no existe en la especie.

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Un consorcio de cinco países europeos

CitrusAId estará formado por 11 socios de España, Italia, Francia, Alemania y Suecia.

Además de la Universitat Jaume I, que coordinará el proyecto, participan por España el Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA) y la Fundación Empresa-Universidad Gallega.

Desde Italia forman parte el Consiglio per la Ricerca in Agricoltura e l’Analisi dell’Economia Agraria (CREA) y UNITEC; desde Francia, CIRAD, INRAE y Doriane SAS; desde Alemania, Computomics y CYBRES; y desde Suecia, la Swedish University of Agricultural Sciences (SLU).

El equipo coordinador está encabezado por el investigador Vicent Arbona Mengual, del Departamento de Biología, Bioquímica y Ciencias Naturales de la Universitat Jaume I, junto con especialistas en respuestas vegetales frente a factores bióticos y abióticos y científicos del Instituto de Materiales Avanzados de la universidad.

El proyecto está previsto para comenzar en octubre de 2026 y extenderse durante cuatro años.

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