
Investigadores de las universidades de California en Davis y Riverside identificaron el gen SDMYB, asociado al patrón de floración tipo A o B de la palta. El hallazgo permite reconocer esta característica mediante ADN cuando los árboles todavía son plántulas, evitando esperar varios años hasta que florezcan y entregando una nueva herramienta para acelerar los programas de mejoramiento genético.
ChileBio / 3 de agosto, 2026.- Desarrollar una nueva variedad de palta puede exigir años de espera antes de conocer algunas de sus características más importantes. Ahora, un equipo de científicos de Estados Unidos identificó un gen que permitiría anticipar desde etapas muy tempranas uno de esos rasgos: el patrón de floración que determina cómo los árboles sincronizan la liberación y recepción de polen.
Investigadores de la Universidad de California en Davis (UC Davis), en colaboración con científicos de la Universidad de California en Riverside (UC Riverside), identificaron al gen SDMYB, un factor de transcripción floral estrechamente asociado a los patrones de floración tipo A y B de la palta (Persea americana). El trabajo fue publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).
El descubrimiento puede tener consecuencias directas para el mejoramiento del cultivo. Hasta ahora, para saber si una nueva planta presentaría floración tipo A o tipo B, los mejoradores debían esperar a que el árbol alcanzara la madurez reproductiva y produjera flores. La nota de UC Riverside sitúa esta espera habitualmente entre cinco y diez años, mientras UC Davis señala que en algunos materiales puede extenderse incluso hasta 10 o 15 años.
Con los nuevos marcadores asociados a SDMYB, en cambio, esa característica puede determinarse mediante el ADN de una planta cuando todavía es una plántula.
Eric Focht, investigador del Departamento de Botánica y Ciencias Vegetales de UC Riverside y coautor del estudio, resumió la relevancia del avance señalando:
“Esto nos da un atajo que nunca habíamos tenido antes”.
El investigador explicó que poder conocer anticipadamente el tipo de floración permitirá tomar decisiones mucho antes dentro de los programas de cruzamiento, descartando o seleccionando materiales sin ocupar durante años espacio de vivero y de campo.
Una particular estrategia reproductiva
La floración de la palta tiene una particularidad que desde hace más de un siglo ha llamado la atención de botánicos, productores y mejoradores.
Sus flores son hermafroditas, pero no funcionan simultáneamente como masculinas y femeninas. Cada flor se abre inicialmente en una fase femenina, durante la cual puede recibir polen, y posteriormente vuelve a abrirse en una fase masculina, cuando libera el polen.
Las distintas variedades se agrupan en dos grandes patrones de floración, denominados tipo A y tipo B, que presentan horarios complementarios para estas fases. Esta sincronización favorece el intercambio de polen entre árboles y disminuye las oportunidades de autopolinización.
En términos generales, las plantas tipo A desarrollan su fase femenina más temprano y su fase masculina posteriormente, mientras las tipo B siguen el patrón complementario. Por esta razón, los productores suelen combinar variedades de ambos tipos dentro de un mismo huerto.
La popular variedad Hass, por ejemplo, pertenece al tipo A. En California, numerosos productores destinan aproximadamente un 10% de la superficie del huerto a árboles polinizantes tipo B, que ayudan a favorecer la producción de los árboles tipo A. El problema es que muchas de esas variedades polinizantes no necesariamente generan fruta con un valor comercial equivalente.
Desarrollar variedades tipo B que combinen una buena capacidad polinizadora con fruta de alta calidad podría, por lo tanto, aumentar la eficiencia de los huertos.
UC Riverside ya cuenta con un ejemplo de ese enfoque: Luna UCR™, una variedad tipo B desarrollada por su programa de mejoramiento y que además produce fruta comercialmente atractiva. El nuevo marcador genético podría facilitar la búsqueda de más variedades con esa combinación de características.

SDMYB: una señal genética detrás del reloj de las flores
Para determinar qué controlaba esta característica, el equipo combinó observaciones detalladas de la floración con análisis genómicos de cientos de árboles de palta genéticamente diversos.
Los investigadores de UC Riverside realizaron un intenso trabajo de fenotipado en campo. Debido a que factores ambientales como la temperatura pueden modificar en varias horas los momentos de apertura y cierre de las flores, fue necesario observar los árboles repetidamente en distintos momentos del día.
El equipo confirmó experimentalmente el tipo de floración de más de 500 árboles, generando los datos fenotípicos necesarios para contrastarlos posteriormente con la información genética.
Al comparar los genomas con estos patrones de floración, los investigadores localizaron la señal en torno a SDMYB, un gen que codifica un factor de transcripción floral.
Los análisis mostraron que existen dos variantes principales —o alelos— asociadas al sistema. El alelo relacionado con la floración tipo A se comporta como dominante: las plantas tipo A presentan una copia de cada variante, mientras las plantas tipo B poseen dos copias de la variante recesiva. Además, la actividad de SDMYB cambia a lo largo del día y está relacionada con las diferencias en el horario de apertura y cierre floral.
El primer autor del estudio, Jeffrey Groh, quien realizó el trabajo como estudiante doctoral en UC Davis y actualmente es investigador posdoctoral en UC Berkeley, destacó:
“Nuestro estudio aporta una explicación genética a un misterio centenario de la polinización del aguacate”.
Un mecanismo que tendría unos 42 millones de años
El descubrimiento también permitió mirar mucho más atrás en la historia evolutiva de esta estrategia reproductiva.
Al comparar los genomas de la palta con los de árboles emparentados, los científicos encontraron las dos variantes del sistema SDMYB en al menos 26 especies relacionadas.
Los análisis sugieren que este mecanismo habría aparecido hace aproximadamente 42 millones de años, lo que indica que la alternancia sincronizada entre las funciones masculina y femenina de las flores es una estrategia evolutiva extraordinariamente antigua dentro de este grupo de plantas.
La evidencia genética también confirmó que el tipo floral sigue un patrón de herencia mendeliana consistente con un rasgo controlado principalmente por un solo gen.
Seleccionar desde la etapa de plántula
Para el mejoramiento genético, la consecuencia más inmediata del hallazgo no requiere esperar nuevas tecnologías: los marcadores asociados con SDMYB pueden utilizarse para seleccionar plantas cuando todavía son jóvenes.
Marllon Soares dos Santos, investigador posdoctoral de UC Riverside y coautor del estudio, señaló:
“Esto es algo que podemos comenzar a utilizar de inmediato”.
En la práctica, un programa de mejoramiento que genere cientos o miles de descendientes ya no tendría que conservar todas las plantas durante años para averiguar cuáles corresponden a los tipos A y B. Una prueba genética permitiría realizar esa selección al comienzo del proceso.
Esto puede traducirse en menos terreno ocupado por materiales que posteriormente serían descartados, menores costos de evaluación y mayor capacidad para orientar los cruzamientos hacia combinaciones específicas de calidad de fruta y comportamiento reproductivo.
El avance constituye principalmente una herramienta de genética y selección asistida por marcadores: el beneficio inmediato consiste en utilizar la información de SDMYB para seleccionar plantas, mientras que modificar directamente el tipo de floración mediante edición genética continúa siendo una posibilidad mucho más lejana, según los investigadores.
Después de más de un siglo de observaciones sobre los patrones A y B de la palta, conocer su base genética transforma una característica que solo podía observarse tras años de crecimiento en un rasgo que ahora puede investigarse directamente desde el ADN de una planta joven.
- Estudio: Jeffrey S. Groh et al. (2026). Balanced polymorphism in a floral transcription factor underlies the ancient rhythm of daily sex alternation in avocado. Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS). DOI: https://www.pnas.org/doi/10.1073/pnas.2606876123

