Frutillas maduras y flores en un invernadero, ilustración del desarrollo de variedades editadas con CRISPR para prolongar la cosecha.

Frutillas editadas con CRISPR para extender la temporada de cosecha alcanzan un hito regulatorio clave en Inglaterra

Las autoridades inglesas reconocieron oficialmente ocho líneas de frutillas desarrolladas por la empresa estadounidense Simplot mediante edición genética con CRISPR. Las plantas pueden producir frutos durante una temporada más extensa gracias a modificaciones en el gen TFL1. El avance abre camino a su comercialización, aunque todavía falta la autorización alimentaria.

ChileBio / 16 de octubre, 2026.-Las frutillas editadas con CRISPR para prolongar la temporada de cosecha dieron un importante paso regulatorio en Inglaterra. Ocho líneas desarrolladas por la empresa estadounidense J.R. Simplot recibieron la confirmación oficial de que cumplen los criterios británicos de mejoramiento de precisión, una categoría que reconoce modificaciones genéticas que también podrían obtenerse mediante procesos tradicionales de mejoramiento vegetal.

El reconocimiento fue otorgado el 17 de julio de 2026 por el Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales (Defra), tras una evaluación favorable del comité científico ACRE. La documentación se publicó el 21 de agosto bajo la referencia PBM/26/FRAN/008. Este avance permite continuar hacia la comercialización, pero todavía no equivale a una autorización para vender las frutillas como alimentos.

CRISPR permite prolongar la cosecha al modificar un gen que regula la floración

La innovación se basa en la edición del gen Terminal Flower 1 (TFL1), involucrado en la regulación de la floración. Mediante la herramienta CRISPR/Cas9, los investigadores inactivaron distintas copias de este gen en la frutilla cultivada (Fragaria × ananassa), una especie octoploide que posee ocho juegos de cromosomas.

El resultado es una característica conocida como remontancia, que permite a la planta florecer y fructificar de manera repetida durante una temporada más extensa, en lugar de concentrar su producción en una cosecha principal. El expediente británico documenta ocho líneas experimentales con este comportamiento, obtenidas mediante la edición de entre tres y siete de las siete copias del gen identificadas en el material parental.

La remontancia no es un rasgo completamente nuevo: ya se encuentra en algunas frutillas silvestres y variedades comerciales. La ventaja de la edición genética es que permite incorporarlo directamente en una variedad con características agronómicas y comerciales deseables, evitando parte de los desafíos que implica recuperarlas mediante sucesivos cruzamientos convencionales.

Para generar las plantas, Simplot utilizó Agrobacterium tumefaciens para introducir temporalmente los componentes de CRISPR/Cas9 en células vegetales. Según los análisis moleculares presentados, las líneas finales no contienen ADN transgénico integrado. Además, la empresa confirmó la estabilidad de las ediciones mediante PCR y secuenciación de ADN a lo largo de tres ciclos consecutivos de propagación vegetativa.

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Un reconocimiento regulatorio que acerca las frutillas al mercado

La confirmación entregada por Defra constituye un hito bajo la Ley de Tecnología Genética (Mejoramiento de Precisión) de 2023 y su reglamentación de 2025. Sin embargo, para comercializar los frutos como alimentos, Simplot todavía debe cumplir un paso final que consiste en el procedimiento correspondiente ante la Agencia de Normas Alimentarias del Reino Unido (Food Standards Agency, FSA).

La compañía informó en la notificación oficial que proyectaba realizar ensayos de selección en Inglaterra durante 2026, incluyendo pruebas de sabor y consultas con participantes de la cadena productiva y comercial. El objetivo es identificar las líneas mejor adaptadas para su producción local y posterior comercialización como fruta fresca, con planes que también contemplan los mercados de Gales y Escocia.

La producción comercial dependerá de la selección definitiva de las líneas, su registro para producción y las autorizaciones alimentarias aplicables. Por ahora, no se ha informado una fecha concreta para su llegada a los supermercados.

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Un proyecto anunciado en 2021 y la experiencia de Simplot con la papa Innate

El desarrollo de frutillas mediante edición genética forma parte de una estrategia más amplia de J.R. Simplot para aplicar herramientas biotecnológicas al mejoramiento de cultivos. En octubre de 2021, la compañía estadounidense anunció una alianza con Plant Sciences Inc., empresa californiana especializada en genética y mejoramiento de berries, con el objetivo de desarrollar frutillas de mejor sabor, mayor vida útil después de la cosecha y temporadas productivas más prolongadas, contribuyendo a reducir el desperdicio alimentario.

En aquella oportunidad, Steve Nelson, entonces presidente y director ejecutivo de Plant Sciences, destacó las dificultades que presenta el mejoramiento convencional de este cultivo debido a la complejidad de su genoma. «Hay que observar grandes poblaciones de plántulas anualmente para avanzar con el fitomejoramiento tradicional», explicó, al referirse al potencial de la edición genética para acelerar el desarrollo de nuevas variedades.

La experiencia de Simplot en biotecnología agrícola no es reciente, también incluye el desarrollo y comercialización de la papa Innate®, una línea de papas genéticamente modificadas que utiliza interferencia por ARN (ARNi) para reducir el oscurecimiento asociado a los golpes y disminuir el potencial de formación de acrilamida durante la cocción a altas temperaturas. Las primeras variedades obtuvieron una determinación favorable del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) en 2014, mientras que desarrollos posteriores incorporaron características adicionales, como resistencia al tizón tardío.

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Aunque ambas iniciativas utilizan herramientas biotecnológicas, sus mecanismos son diferentes: mientras Innate recurre al silenciamiento de genes mediante ARNi (y a nivel regulatorio esta tecnología a la fecha ha entrado a las normativas que aplican para cultivos transgénicos), las nuevas frutillas emplean CRISPR/Cas9 para introducir modificaciones específicas en el ADN. En conjunto, estos desarrollos reflejan el avance de distintas tecnologías de ingeniería genética aplicadas a mejorar la calidad, productividad y características comerciales de los cultivos.

Plantas de frutillas editadas genéticamente crecen en un invernadero de JR Simplot Company en Boise, Idaho, el 22 de octubre de 2021. El jueves 28 de octubre, la compañía anunció un acuerdo con Plant Sciences Inc., con sede en California, para cultivar fresas genéticamente modificadas que saben mejor, se mantienen frescas por más tiempo y tienen una temporada de crecimiento más larga. Crédito: Foto AP / Keith Ridler

¿Qué podría cambiar para los productores y consumidores?

Una temporada de cosecha más prolongada podría ofrecer mayor flexibilidad a los productores, ampliar los períodos de abastecimiento con fruta local y reducir parcialmente la dependencia de importaciones en determinadas épocas del año.

Sin embargo, el potencial comercial dependerá de factores adicionales, como las condiciones climáticas, el manejo agronómico, el desempeño de las líneas seleccionadas y su aceptación por parte de productores y consumidores. La capacidad de florecer repetidamente no garantiza, por sí sola, cosechas durante el invierno.

Con ocho líneas reconocidas oficialmente y una ruta de autorización alimentaria aún por completar, las frutillas de Simplot muestran cómo la edición genética puede pasar desde el desarrollo experimental hacia etapas regulatorias concretas, con aplicaciones orientadas a mejorar la productividad y la disponibilidad de alimentos.

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