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Duplicar el genoma: la estrategia que habría ayudado a las plantas a sobrevivir al asteroide que extinguió a los dinosaurios

Gráfico que muestra aumentos en la tasa de establecimiento de duplicaciones completas del genoma en plantas durante periodos de crisis ambiental.
El estudio muestra que algunos eventos de duplicación completa del genoma en plantas con flor se establecieron con mayor frecuencia durante periodos de grandes cambios ambientales, incluyendo episodios de calentamiento, enfriamiento global y la extinción masiva asociada al impacto del asteroide hace 66 millones de años. | Fuente: Chen et al. (2026), Cell.

Un estudio publicado en Cell sugiere que la duplicación completa del genoma, un fenómeno natural frecuente en plantas, pudo dar ventajas evolutivas a muchas especies con flor durante grandes crisis ambientales, incluyendo la extinción masiva causada por el asteroide hace 66 millones de años.

ChileBio / 9 de mayo, 2026.- Hace 66 millones de años, un asteroide de enormes dimensiones impactó la Tierra y desencadenó una de las extinciones masivas más conocidas de la historia. El evento eliminó a los dinosaurios no avianos y provocó profundas alteraciones en los ecosistemas del planeta. Sin embargo, muchas plantas lograron sobrevivir. Una nueva investigación publicada en la revista Cell propone una posible explicación: algunas plantas pudieron haber contado con una ventaja evolutiva gracias a la duplicación completa de sus genomas.

La duplicación completa del genoma, también conocida como poliploidía, ocurre cuando un organismo posee más de dos juegos completos de cromosomas. En la mayoría de los animales y plantas, cada individuo hereda un set cromosómico de cada progenitor. Pero en muchas plantas con flor, es común encontrar especies que tienen tres, cuatro, seis o incluso más copias completas de su información genética. El trigo, por ejemplo, puede tener hasta seis juegos de cromosomas, mientras que la mayoría de los bananos cultivados poseen tres.

Este fenómeno es un proceso natural que ha ocurrido repetidamente durante la evolución vegetal y que también ha sido aprovechado históricamente en el mejoramiento de cultivos. En términos simples, una planta poliploide cuenta con copias adicionales de sus genes, lo que puede abrir nuevas posibilidades evolutivas: algunas copias mantienen funciones esenciales, mientras otras pueden acumular cambios y eventualmente adquirir nuevas funciones.

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Sin embargo, tener más ADN no siempre es una ventaja. Los genomas más grandes pueden requerir más recursos para mantenerse, aumentar el riesgo de mutaciones perjudiciales y afectar la fertilidad. Por eso, aunque la duplicación del genoma ocurre con relativa frecuencia en plantas, solo una fracción de esos eventos logra mantenerse durante millones de años en poblaciones silvestres.

Como explicó en un comunicado de prensa el profesor Yves Van de Peer, del VIB-UGent Center for Plant Systems Biology y beneficiario del European Research Council: “La duplicación completa del genoma suele considerarse un callejón sin salida evolutivo en ambientes estables. Pero, en situaciones adversas, puede entregar ventajas inesperadas”.

Para investigar por qué algunas duplicaciones genómicas sí persistieron en el tiempo, Van de Peer y su equipo analizaron los genomas de 470 especies de plantas con flor, construyendo uno de los conjuntos de datos más amplios de este tipo. El equipo buscó bloques de genes que aparecieran en pares casi idénticos, una señal característica de antiguos eventos de duplicación completa del genoma. Luego, compararon esos datos con información de 44 fósiles vegetales para estimar cuándo ocurrieron estas duplicaciones.

El resultado mostró un patrón llamativo: muchos de los genes duplicados que lograron persistir en el tiempo parecen haberse originado durante grandes periodos de crisis ambiental. Entre ellos se incluyen la extinción masiva del Cretácico-Paleógeno, asociada al asteroide de hace 66 millones de años; varios episodios de enfriamiento global en los que colapsaron ecosistemas; y el Máximo Térmico del Paleoceno-Eoceno, ocurrido hace unos 56 millones de años, un periodo marcado por un rápido calentamiento global.

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La hipótesis central del estudio es que, bajo condiciones extremas, las plantas poliploides pudieron haber tenido una mayor probabilidad de sobrevivir. Rasgos que en ambientes estables pueden ser costosos —como mantener un genoma más grande y complejo— podrían volverse beneficiosos cuando el entorno cambia drásticamente. La duplicación genética puede aumentar la variabilidad disponible y facilitar la aparición de nuevas funciones, incluyendo respuestas frente a estrés por calor, sequía u otras condiciones ambientales adversas.

El hallazgo también abre una discusión relevante para el presente. Durante el Máximo Térmico del Paleoceno-Eoceno, las temperaturas globales aumentaron aproximadamente entre 5 y 9 °C a lo largo de unos 100.000 años. Aunque ese cambio ocurrió mucho más lentamente que el calentamiento actual, el evento ofrece una ventana para comprender cómo las plantas respondieron a escenarios extremos en el pasado.

“Si bien el clima actual se está calentando a un ritmo mucho más rápido, lo que vemos del pasado sugiere que la poliploidía puede ayudar a las plantas a enfrentar estas condiciones de estrés”, señaló Van de Peer.


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