Cuando un asteroide del tamaño del Everest impactó la Tierra hace 66 millones de años, extinguió a todos los dinosaurios no aviares y a aproximadamente un tercio de la vida en el planeta. Sin embargo, muchas plantas sobrevivieron a la devastación. En un nuevo estudio publicado en Cell, los investigadores revelan que las duplicaciones accidentales de genomas —un fenómeno natural— podrían haber ayudado a muchas plantas con flores a sobrevivir a algunos de los trastornos ambientales más extremos de la historia de la Tierra.

