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La papa del futuro: ensayo europeo evalúa edición genética contra una de sus principales enfermedades

Investigadores de Wageningen University & Research iniciaron un ensayo de campo con papas modificadas mediante nuevas técnicas genómicas, incluyendo CRISPR-Cas y la incorporación de genes de resistencia, para evaluar su desempeño frente a Phytophthora infestans, el agente causal del tizón tardío.

ChileBio / 8 de mayo, 2026.- En un campo cercano a Lelystad, en Países Bajos, investigadores de la Universidad de Wageningen University (WUR) comenzaron un nuevo ensayo con papas editadas mediante herramientas de biotecnología de precisión. El objetivo es evaluar si estas plantas pueden resistir mejor al tizón tardío, una de las enfermedades más destructivas del cultivo de la papa a nivel mundial, causada por el oomiceto Phytophthora infestans.

La prueba fue descrita por el medio universitario Resource Online, que informó que las papas semilla fueron plantadas a fines de abril en un campo seco de la zona de Lelystad. Para la investigadora Ania Lukasiewicz, de Wageningen Plant Research, se trata de un momento especialmente importante: es su primer ensayo de campo como jefa de proyecto.

El ensayo se realiza en un contexto regulatorio clave para Europa. Desde 2001, los cultivos genéticamente modificados (OGMs o transgénicos) han estado sujetos a una estricta normativa en la Unión Europea. Sin embargo, el bloque avanza hacia un nuevo marco para las llamadas nuevas técnicas genómicas —NGT, por sus siglas en inglés—, que incluye herramientas como CRISPR-Cas y la cisgénesis. El Consejo de la Unión Europea adoptó en abril de 2026 una posición que distingue entre plantas NGT-1, consideradas equivalentes a variedades convencionales bajo ciertos criterios, y NGT-2, que seguirían sujetas a la legislación de organismos genéticamente modificados (OGMs); el texto aún requiere adopción formal por el Parlamento Europeo y se espera que el nuevo marco aplique desde mediados de 2028.

En el caso de las papas de WUR, las plantas pertenecen a la variedad Innovator. A simple vista, no se diferencian de una papa convencional: son tubérculos grandes y algo alargados, característicos de la variedad. Pero genéticamente, algunas líneas incorporan uno o dos genes adicionales de resistencia frente a Phytophthora infestans, mientras que otras fueron editadas mediante CRISPR-Cas para desactivar de forma dirigida un gen específico.

“El objetivo es, por supuesto, reducir al mínimo la necesidad de aplicar productos químicos”, señaló Ania Lukasiewicz, de Wageningen Plant Research.

La investigadora explicó que el ensayo busca comprobar si esas modificaciones efectivamente se traducen en una mayor resistencia frente a la enfermedad. Para ello, el equipo comparará tres manejos distintos: plantas sin aplicación de fungicidas, plantas con aplicaciones regulares y plantas tratadas de manera ajustada según el nivel de infección observado en el campo.

Aunque las nuevas líneas buscan entregar una protección reforzada, el monitoreo en terreno seguirá siendo esencial. Phytophthora infestans es un patógeno altamente variable y puede superar fuentes de resistencia si estas no se manejan adecuadamente. Por eso, la selección de variedades y combinaciones de genes debe considerar las condiciones locales y la presión de la enfermedad.

Según Lukasiewicz, las nuevas herramientas de mejoramiento de precisión permiten acelerar el desarrollo de variedades resistentes y mantenerse “un paso adelante” frente al patógeno. Además del ensayo principal, el campo incluye una pequeña parcela con otras líneas de papa que también fueron reforzadas con combinaciones diferentes de genes de resistencia y con el gen desactivado mediante CRISPR. Estas líneas, que aún no habían sido evaluadas en campo, no recibirán aplicaciones durante el ensayo.

“Desde julio esperamos que aparezca Phytophthora. Entonces se podrán ver las diferencias en el campo”, anticipó Lukasiewicz.

Todas las plantas modificadas fueron desarrolladas en Wageningen. Para la incorporación de genes, el equipo utilizó Agrobacterium tumefaciens, una bacteria ampliamente utilizada en biotecnología vegetal por su capacidad natural de transferir ADN a células vegetales. A partir de esas células transformadas, los investigadores regeneran plantas completas.

Los resultados finales del ensayo aún tomarán tiempo. De acuerdo con la nota original, la cosecha se espera para septiembre o comienzos de octubre de 2026. Antes de eso, los investigadores esperan observar la presión de Phytophthora durante el invierno europeo y evaluar cómo responden las distintas líneas. También se contempla abrir el ensayo a productores y público general durante agosto, para que puedan conocer directamente el experimento en terreno.

Este tipo de investigación refleja el creciente interés por usar edición genética y otras nuevas técnicas genómicas para desarrollar cultivos más resilientes, reducir pérdidas por enfermedades y, potencialmente, disminuir la dependencia de aplicaciones químicas. En cultivos como la papa, donde el tizón tardío puede generar importantes pérdidas productivas, la combinación de biotecnología, monitoreo agronómico y manejo responsable de la resistencia aparece como una estrategia cada vez más relevante.

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