Cultivo de frutillas vigorosas creciendo bajo un sol intenso y altas temperaturas, representando el desarrollo de variedades resistentes al calor mediante edición genética.

Frutillas que resisten el calor extremo: alianza europea combina edición genética e inteligencia artificial

Las olas de calor representan un desafío creciente para la producción mundial de frutillas. Para enfrentarlo, dos empresas biotecnológicas europeas han unido fuerzas con el objetivo de desarrollar variedades capaces de soportar temperaturas extremas, mediante una combinación de inteligencia artificial, edición genética y técnicas avanzadas de regeneración vegetal.

ChileBio / 13 de octubre, 2026.- La colaboración reúne a Plantik Biosciences, de Francia, y Hudson River Biotechnology, de Países Bajos, que buscan introducir características de tolerancia al calor directamente en variedades comerciales de frutilla (Fragaria × ananassa). El proyecto contempla sus primeros ensayos comerciales de campo durante la primavera y el verano de 2028.

El desafío es especialmente relevante para este cultivo, ya que las temperaturas excesivamente altas pueden afectar etapas fundamentales de su desarrollo, como la floración y la cuaja de frutos. El estrés térmico también puede perjudicar el tamaño de las frutillas, su contenido de azúcares y, en consecuencia, su calidad comercial.

Del tomate a la frutilla: inteligencia artificial para identificar regiones genéticas clave

La estrategia parte de los avances de Plantik en el desarrollo de tomates con mayor tolerancia a temperaturas elevadas. La compañía ha identificado regiones genómicas asociadas a esta característica y ha realizado validaciones en distintos materiales genéticos de tomate, con demostraciones en campo e invernadero en Estados Unidos y Europa.

Según explicó a FreshFruitPortal, Ying Shao, cofundadora y directora ejecutiva de Plantik, algunas de las regiones genéticas identificadas presentan un importante grado de conservación entre especies vegetales. Esto ofrece una oportunidad para localizar secuencias equivalentes en el genoma de la frutilla y evaluar si pueden contribuir a mejorar su respuesta al calor.

Para ampliar esta búsqueda, la compañía utiliza ATLANTIS, una plataforma que combina datos genómicos y machine learning para identificar regiones del ADN con potencial para modificar características complejas. Su enfoque incluye secuencias reguladoras que influyen en la actividad de los genes y que pueden representar oportunidades para el mejoramiento de cultivos.

Además del objetivo genómico inicialmente identificado en tomate, los análisis de ATLANTIS han señalado otras regiones cercanas que podrían participar en la respuesta al estrés térmico. La combinación de estos candidatos permitirá investigar distintas estrategias de edición genética en frutillas.

Un aspecto central del desarrollo es que la mayor tolerancia al calor no comprometa el crecimiento normal de las plantas. De acuerdo con Shao, la intención es modificar mecanismos de respuesta que actúen principalmente durante los episodios de estrés térmico, reduciendo posibles efectos no deseados en condiciones ambientales favorables.

«Cuando no hay estrés por calor, la planta se desarrolla y se comporta igual que la planta sin editar», explicó Ying Shao a FreshFruitPortal.

Edición genética sin transgenes en variedades comerciales

La segunda parte de la colaboración estará a cargo de Hudson River Biotechnology, empresa especializada en herramientas de edición genética para el mejoramiento vegetal.

Su plataforma BioMaas permite introducir modificaciones genéticas dirigidas en materiales vegetales de interés comercial mediante procedimientos que no requieren incorporar permanentemente ADN externo al genoma de la planta.

Una de las ventajas de este enfoque es la posibilidad de trabajar directamente sobre variedades comerciales que ya poseen características apreciadas por los productores y consumidores, como productividad, sabor, calidad y comportamiento agronómico.

En el mejoramiento convencional, incorporar una característica nueva mediante cruzamientos puede requerir varias generaciones de selección y retrocruzamientos para recuperar las cualidades de la variedad original. La edición genética ofrece una alternativa para introducir determinadas modificaciones sin recorrer necesariamente todo ese proceso.

Lotte Westerhof, directora científica de Hudson River Biotechnology, señaló que las ventajas de tiempo dependen de la especie y de su ciclo reproductivo. Según estimaciones de la empresa, en tomate la edición directa de variedades comerciales podría reducir los tiempos de desarrollo entre dos y tres veces frente a determinadas estrategias convencionales de mejoramiento. Para cultivos genéticamente más complejos, la compañía considera que el ahorro potencial podría ser todavía mayor.

El desafío de trabajar con un cultivo genéticamente complejo

La frutilla cultivada presenta una dificultad adicional: es una especie octoploide, con ocho conjuntos de cromosomas y un total de 56 cromosomas. Esta complejidad genética puede dificultar la identificación y modificación de determinadas secuencias, así como la obtención de plantas regeneradas después de la edición.

Para enfrentar estas limitaciones, Hudson River informó que ha evaluado más de 30 genotipos de frutilla mediante su plataforma tecnológica y ha desarrollado procedimientos adaptados a las diferencias de regeneración entre variedades comerciales.

Una de sus herramientas utiliza hidrogeles para favorecer el cultivo de protoplastos, células vegetales a las que se les ha retirado la pared celular. Estos materiales permiten realizar procedimientos de edición genética y, posteriormente, estimular la división celular y la formación de callos, a partir de los cuales se busca regenerar plantas completas.

La regeneración eficiente es un paso fundamental: no basta con modificar una célula para obtener una nueva variedad agrícola. También es necesario recuperar plantas viables, comprobar las modificaciones realizadas y evaluar su comportamiento agronómico.

Cultivo experimental de tomates editados genéticamente para mejorar su tolerancia al calor, durante ensayos realizados en un invernadero en 2026.
Ensayos realizados durante el verano de 2026 con variedades de tomate editadas genéticamente para una mayor tolerancia al calor. Estos avances sirven de base para desarrollar frutillas más resistentes a las altas temperaturas. Crédito: Plantik Biosciences.

¿Qué deberán demostrar las frutillas tolerantes al calor?

El objetivo del programa va más allá de conseguir plantas que sobrevivan a temperaturas elevadas. Las empresas esperan desarrollar materiales capaces de conservar su capacidad productiva y mantener características comerciales importantes durante episodios de estrés térmico.

Entre las variables relevantes para las evaluaciones estarán la floración, la cuaja, el rendimiento, el tamaño de los frutos y sus atributos de calidad, incluido el contenido de azúcares.

También será necesario comprobar que las modificaciones no generen efectos indeseados durante el crecimiento y desarrollo de las plantas en ausencia de estrés.

Los primeros ensayos comerciales de campo están previstos para 2028.

Un escenario regulatorio positivo

El avance de estos desarrollos también encuentra un entorno regulatorio cada vez más favorable. Estados Unidos ya cuenta con mecanismos regulatorios para los cultivos editados genéticamente, y productos editados que ya han llegado al mercado.

Europa también dio un paso decisivo: en junio de 2026 aprobó una nueva normativa para las técnicas genómicas, que facilitará el desarrollo y la comercialización de cultivos editados genéticamente. Su aplicación comenzará en julio de 2028, abriendo nuevas oportunidades para que innovaciones como estas frutillas lleguen a los agricultores y consumidores.

Inglaterra reconoce ocho líneas de frutillas editadas con CRISPR

En julio de 2026, el Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales de Inglaterra (Defra) reconoció oficialmente como plantas obtenidas por mejoramiento de precisión a ocho líneas de frutilla desarrolladas por la empresa estadounidense J.R. Simplot Company mediante CRISPR-Cas9. Las modificaciones del gen TFL1 permiten prolongar la floración y extender la temporada de cosecha, sin incorporar ADN transgénico en las plantas finales.

Este importante reconocimiento abre el camino para avanzar hacia su comercialización en Inglaterra, una vez completados los requisitos de autorización alimentaria. Aunque se trata de un proyecto independiente del desarrollo de frutillas tolerantes al calor, ambos avances reflejan cómo la edición genética está impulsando una nueva generación de variedades con características de alto valor agrícola y comercial.

Una plataforma que podría extenderse a otros cultivos

La colaboración busca demostrar que características complejas identificadas en una especie pueden orientar el desarrollo de soluciones de mejoramiento genético en otros cultivos.

Plantik también ha identificado interés de potenciales socios en aplicaciones para soya, papa, pimiento y lechuga. Por su parte, Hudson River contempla utilizar su plataforma para abordar otros desafíos agronómicos, como tolerancia a sequía, resistencia a enfermedades, estabilidad productiva, calidad y vida útil de los productos agrícolas.

«Nuestro enfoque no consiste en desarrollar características simplemente porque resulten interesantes desde el punto de vista técnico, sino en impulsar aquellas que resuelvan los problemas más relevantes para los mejoradores y los productores», concluyó Ying Shao.

En un escenario de temperaturas más elevadas y fenómenos climáticos extremos, la combinación de herramientas computacionales y edición genética abre nuevas posibilidades para acelerar el mejoramiento vegetal.

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