Una investigación de la Universidad de Toyama, en Japón, identificó genes clave que regulan la producción de glicósidos de esteviol, los compuestos responsables del dulzor de la stevia. El hallazgo podría acelerar el desarrollo de variedades con mejor sabor, menor amargor y mayor eficiencia para la industria de alimentos y bebidas.
ChileBio / 15 de junio, 2026.– Una investigación liderada por la Universidad de Toyama, en Japón, logró identificar los mecanismos genéticos que permiten a la stevia producir sus característicos compuestos dulces. El estudio descubrió factores de transcripción que regulan la producción de glicósidos de esteviol, las moléculas responsables del intenso sabor dulce de la planta, un avance que podría contribuir al desarrollo de nuevas variedades más eficientes y fortalecer la producción de endulzantes naturales en un contexto de creciente demanda global.
La stevia se ha consolidado durante los últimos años como una de las principales alternativas al azúcar. Sin embargo, aunque se conocía que su dulzor provenía de los glicósidos de esteviol presentes en sus hojas, los mecanismos genéticos que controlan la producción de estos compuestos seguían siendo poco comprendidos.
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La investigación desarrollada por científicos japoneses logró avanzar precisamente en esa interrogante. El equipo identificó factores de transcripción, proteínas que actúan como reguladores maestros dentro de las células vegetales y que controlan la actividad de múltiples genes. Los investigadores descubrieron que estos reguladores activan la ruta biológica responsable de producir glicósidos de esteviol, las moléculas que otorgan a la stevia su característico sabor dulce.
En la práctica, el hallazgo explica cómo la planta “enciende” los mecanismos genéticos que le permiten fabricar estos compuestos de manera natural y acumularlos en sus hojas. Es decir, los científicos lograron identificar parte de la maquinaria genética que permite a la stevia generar el dulzor que la ha convertido en uno de los endulzantes naturales más utilizados a nivel mundial.
Comprender este mecanismo tiene implicancias que van mucho más allá del laboratorio. Al conocer qué genes influyen directamente en la cantidad de compuestos dulces que produce cada planta, los investigadores podrán avanzar en el desarrollo de variedades con mayores concentraciones de glicósidos de esteviol, una producción más eficiente y características más consistentes, contribuyendo a satisfacer una demanda global creciente por alternativas naturales al azúcar.
En Chile, donde miles de personas utilizan stevia como alternativa para reducir el consumo de azúcar o controlar enfermedades como la diabetes, el descubrimiento también conecta con una tendencia cada vez más presente en los hábitos alimentarios. La búsqueda de productos con menos calorías y menor contenido de azúcares añadidos ha impulsado el crecimiento de alimentos y bebidas endulzados con este ingrediente natural.
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La stevia, de hecho, dejó hace tiempo de ser un producto de nicho. Actualmente está presente en bebidas, lácteos, endulzantes de mesa y una amplia variedad de alimentos disponibles en el mercado chileno. Por ello, entender cómo la planta produce naturalmente sus compuestos dulces no solo representa un avance para la investigación agrícola, sino también para el desarrollo futuro de productos que forman parte de la alimentación cotidiana de millones de consumidores.
Para el Dr. Miguel Ángel Sánchez, director ejecutivo de ChileBio, este descubrimiento demuestra cómo la investigación genética permite comprender y potenciar las características naturales de las plantas que tienen un impacto directo en la vida de las personas.
“Este avance demuestra que el mejoramiento genético vegetal está entrando en una etapa de creciente precisión. Al identificar los genes que influyen en la composición y la calidad del dulzor de la estevia, la ciencia ofrece nuevas herramientas para seleccionar y desarrollar variedades con mejores atributos para los consumidores. La biotecnología no solo permite enfrentar desafíos productivos, como la sequía o las enfermedades de los cultivos, sino que también puede contribuir a producir alimentos e ingredientes naturales de mayor calidad, con mejor sabor y beneficios concretos para las personas”, señala.
- Estudio: https://doi.org/10.1111/nph.71191

