Un equipo internacional construyó un pangenoma del maní a partir de 14 genomas y analizó 2.320 accesiones de 87 países y regiones. El recurso permitió detectar variaciones genéticas difíciles de observar anteriormente y desarrollar LuAi-1, una línea compacta que rindió alrededor de 20% más en ensayos de campo bajo siembra densa.

