
Un equipo de investigadores israelíes logró potenciar de manera significativa el aroma y el valor nutricional de distintas plantas al eliminar un “freno” metabólico que limitaba la producción de compuestos naturales clave. Mediante edición genética de precisión, y sin incorporar ADN externo, los científicos incrementaron la síntesis de terpenoides y otros metabolitos asociados a fragancia, defensa y actividad antioxidante, abriendo una nueva vía para desarrollar cultivos más atractivos, saludables y resilientes sin comprometer su desempeño agronómico.
Hebrew University of Jerusalem / 19 de febrero, 2026.- Durante mucho tiempo, los científicos han intentado comprender por qué algunas plantas son potencias aromáticas mientras que otras apenas desprenden fragancia. Ahora, un equipo de investigación de la Universidad Hebrea de Jerusalén ha descifrado un “cuello de botella” genético, utilizando edición genética de precisión para potenciar el aroma de las flores y mejorar el perfil nutricional de las verduras.
El estudio fue publicado en la International Journal of Molecular Sciences y fue liderado por el Dr. Oded Skaliter y el Prof. Alexander Vainstein, del Institute of Plant Sciences and Genetics in Agriculture de esa universidad. El equipo se enfocó en una enzima específica llamada HMGR, que actúa como un controlador biológico en la producción de terpenoides, el grupo más grande de compuestos naturales en las plantas.
Los terpenoides son responsables de múltiples funciones esenciales en las plantas: desde la defensa de la planta, el dulce aroma de una rosa, los colores llamativos de muchas frutas, hasta las propiedades medicinales de fármacos contra la malaria.
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Rompiendo el “freno genético”
En la naturaleza, las plantas poseen un sistema interno que evita la sobreproducción de ciertos metabolitos. La enzima HMGR tiene un dominio regulador que funciona como un verdadero “freno metabólico”. Cuando la planta detecta que ya tiene suficientes terpenoides, ese dominio desactiva la HMGR para detener la producción de terpenoides y ahorrar energía.
Utilizando un sistema CRISPR/Cas9 basado en virus, los investigadores se dirigieron precisamente a esta región reguladora en petunias y lechuga. En lugar de eliminar totalmente el gen, editaron sutilmente el código genético para desactivar ese “freno” sin perjudicar la salud de la planta.
Según el Prof. Vainstein, “estos resultados establecen una estrategia libre de transgenes para mejorar la producción de compuestos naturales, como volátiles y pigmentos”, y agregó que su trabajo “proporciona un marco para desarrollar cultivos resilientes y enriquecidos en nutrientes que puedan satisfacer tanto las necesidades agrícolas como las de los consumidores”.
Resultados sorprendentes y nuevos vínculos metabólicos
Los resultados fueron impactantes. Las petunias editadas no solo olían más intensamente, sino que eran más vigorosas y producían flores de mayor tamaño.
Uno de los hallazgos más inesperados fue que la edición de la vía de los terpenoides también incrementó la producción de otro grupo completamente distinto de metabolitos llamados fenilpropanoides. Estos compuestos son responsables de notas especiadas y florales en muchos aromas, como el olor a almendra o clavo.
El Dr. Skaliter explicó que las mutaciones inducidas alivian la regulación negativa por retroalimentación de la enzima, lo que revela “una compleja capa de interacción entre las vías metabólicas” y demuestra cómo la edición genética de precisión puede mejorar las cualidades sensoriales de las plantas.
Al analizar la química interna de las plantas, el equipo también descubrió que la edición génica provocó un “desplazamiento de carbono”. Al hacer que la vía de los terpenoides funcionara de forma más eficiente, la planta comenzó a producir más carbono disponible, que luego fue desviado hacia otras rutas relacionadas con el aroma y la salud.

De flores aromáticas a ensaladas más nutritivas
Los investigadores aplicaron la misma lógica a la lechuga, un cultivo apreciado por su textura crujiente, pero que a menudo es criticado por su bajo contenido nutricional. La lechuga editada mostró niveles más altos de sesquiterpenos y apocarotenoides, compuestos que contribuyen tanto al sabor como a la actividad antioxidante.
Un aspecto especialmente relevante de esta estrategia es que se trata de una edición genética sin transgenes. Como las plantas finales no contienen ADN foráneo, ofrecen una alternativa de ingeniería metabólica más precisa que podría lograr mayor aceptación por parte de los consumidores en comparación con los organismos genéticamente modificados. tradicionales (transgénicos).

