Argentina registró OLI INTA, su primera variedad de papa desarrollada mediante edición genética. El cultivo presenta menor pardeamiento enzimático y menos daños internos provocados por golpes, lo que podría mejorar su calidad comercial y reducir las pérdidas durante la cosecha, el transporte y el almacenamiento. En Chile, el INIA también avanza en papas editadas que retrasan el oscurecimiento después del corte.

