Una nueva normativa aprobada en Perú establece criterios técnicos para diferenciar los organismos editados genéticamente de los transgénicos tradicionales, lo que podría permitir el desarrollo y eventual uso de nuevas variedades agrícolas más eficientes y resilientes.
ChileBio / 11 de marzo, 2026.- El Ministerio del Ambiente de Perú aprobó recientemente los “Lineamientos para determinar la condición de Organismos Vivos Modificados (OVM) desarrollados mediante nuevas herramientas biotecnológicas”, mediante la Resolución Ministerial N.º D000068-2026-MINAM-DM, publicada en el Diario Oficial El Peruano. Esta normativa establece criterios científicos y regulatorios para evaluar organismos obtenidos mediante tecnologías modernas de edición genética, como CRISPR.
La nueva regulación constituye un paso relevante en la modernización del marco de bioseguridad del país, ya que permite determinar cuándo un organismo desarrollado con herramientas de edición genética debe considerarse —o no— un OVM dentro del marco legal vigente.
Este punto es clave en el contexto peruano, donde continúa vigente una moratoria al cultivo de organismos transgénicos hasta el año 2035, establecida por la Ley N.º 29811 y ampliada posteriormente por el Congreso.
Sin embargo, los avances científicos han abierto nuevas posibilidades. Muchas modificaciones generadas mediante edición genética no incorporan ADN de otras especies, sino que introducen cambios puntuales en el genoma similares a mutaciones que podrían ocurrir de manera natural. Los lineamientos aprobados buscan precisamente evaluar estas diferencias caso a caso, permitiendo distinguir entre tecnologías.
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Un marco científico para las nuevas herramientas biotecnológicas
La medida, firmada por la ministra Nelly Paredes del Castillo, busca adaptar la normativa peruana a los avances recientes en biotecnología. La resolución establece un procedimiento técnico para que las autoridades determinen si un organismo generado con nuevas herramientas biotecnológicas debe ser regulado como OVM o si, por el contrario, queda fuera de esa categoría, dependiendo de las características del cambio genético introducido.
Según explicó en su perfil de linkedin David Castro, director de Recursos Genéticos y Bioseguridad del Ministerio del Ambiente de Perú, destacó que los lineamientos permiten evaluar los productos de nuevas técnicas genómicas con base científica, diferenciando entre tecnologías y resultados. Este enfoque, señaló, es coherente con lo que ya están aplicando diversos países para gestionar la innovación biotecnológica en agricultura.
En comentarios públicos sobre la medida, Castro comentó que «herramientas modernas como la edición génica, por ejemplo CRISPR/Cas, nos permiten desarrollar cultivos mejor adaptados a los efectos del cambio climático, el crecimiento poblacional y los recursos cada vez más limitados”. Respecto al ecosistema de investigación peruano, agrego que “ahora nuestros institutos de investigación, universidades públicas y privadas, y empresas cuentan con un marco de predictibilidad y seguridad jurídica”.
“La conservación de la biodiversidad y el fomento a la biotecnología pueden —y deben— ir de la mano”, finaliza en su comentario.
Innovación para una agricultura más eficiente
La aprobación de estos lineamientos podría abrir nuevas oportunidades para la investigación y el desarrollo agrícola en Perú. Las tecnologías de edición genética permiten introducir mejoras precisas en cultivos, como:
Resistencia a plagas y enfermedades, reduciendo la necesidad de pesticidas.
Mayor eficiencia en el uso de agua y nutrientes, clave frente al cambio climático.
Mejoras en calidad nutricional y calidad del producto, relevantes para mercados internacionales.
Mayor productividad agrícola, con menos uso de insumo y menor uso de superficie agrícola.
Para el agro peruano, el alcance de esta normativa podría ser especialmente significativo en cultivos como papa y arroz, claves para la producción interna, así como en arándano, uva, palta y espárrago, pilares de la agroexportación.
En estas especies, la edición genética abre la posibilidad de desarrollar variedades más resistentes a plagas y enfermedades, más eficientes en el uso de agua y nutrientes, y con mejoras en calidad, productividad y vida poscosecha, atributos cada vez más determinantes frente al cambio climático y las exigencias de los mercados internacionales.
Tendencia global en regulación biotecnológica
La decisión peruana se alinea con una tendencia internacional en materia de regulación de nuevas técnicas de mejoramiento genético. En la región, Argentina y Chile fueron pioneros con los primeros marcos regulatorios para comercialización de cultivos mejorados por nuevas técnicas biotecnológicas (en 2015 y 2017), y posteriormente se han sumado casi una treintena de países, que incluyen algunos como Brasil, Estados Unidos, Canadá, Australia, Japón, Reino Unido y recientemente la Unión Europea avanzó con la firma de una normativa regulatoria que diferencia entre organismos transgénicos tradicionales y organismos editados genéticamente sin ADN foráneo.
Este enfoque busca facilitar la innovación científica y agrícola, manteniendo al mismo tiempo estándares de bioseguridad basados en evidencia científica.
Con la aprobación de estos lineamientos, Perú da un paso importante hacia la construcción de capacidades regulatorias y científicas que le permitan evaluar y eventualmente aprovechar el potencial de las nuevas biotecnologías agrícolas, en un contexto global donde la seguridad alimentaria, la sostenibilidad y la adaptación climática se han convertido en prioridades estratégicas.


