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Logran que planta de tabaco produzca cinco psicodélicos a la vez, incluyendo psilocibina y DMT

La planta amazónica Chacruna (Psychotria viridis), usada para la preparación de la bebida psicoactiva conocida como «Ayaguasca», produce la sustancia psicodélica N,N-dimetiltriptamina.DSGNSR/Alamy

Un equipo científico logró modificar una planta de tabaco para que produzca simultáneamente cinco compuestos psicodélicos naturales, entre ellos psilocibina, psilocina, DMT y 5-MeO-DMT, presentes en «hongos mágicos» o en plantas usadas para la preparación de ayaguasca. El avance, publicado en Science Advances, abre una nueva vía para desarrollar plataformas vegetales capaces de fabricar moléculas complejas de interés farmacéutico de forma más sostenible, controlada y escalable.

ChileBio / 3 de abril, 2026.- Los psicodélicos han vuelto al centro de la conversación científica, no por su uso recreativo, sino por su potencial terapéutico en salud mental. En ese contexto, un nuevo estudio consiguió algo que hasta hace poco parecía improbable: reprogramar una planta de tabaco para que produzca, al mismo tiempo, cinco compuestos psicodélicos naturales que normalmente provienen de organismos muy distintos, incluidos hongos, plantas y animales.

El trabajo fue publicado en Science Advances y describe la reconstrucción, en Nicotiana benthamiana, de las rutas biosintéticas de psilocibina, psilocina, DMT, bufotenina y 5-MeO-DMT. Según los autores, la plataforma también permitió generar derivados no naturales de estas moléculas, ampliando su interés para la biología sintética y la investigación farmacéutica. Estos compuestos han despertado creciente interés biomédico en los últimos años por su potencial terapéutico en trastornos como depresión, ansiedad, estrés postraumático y adicciones, aunque ese uso clínico aún sigue bajo evaluación regulatoria y científica según la molécula y la indicación.

La motivación detrás del estudio no apunta a promover el acceso recreativo a estas sustancias, sino a resolver un problema productivo y científico. En una conversación con 404 Media, la investigadora Paula Berman, del Weizmann Institute of Science y una de las líderes del estudio, fue explícita: están interesadas en estas moléculas “no por los efectos recreativos”, sino por “el potencial medicinal”. Esa precisión es importante, porque enmarca el hallazgo dentro del creciente esfuerzo por desarrollar nuevas herramientas terapéuticas y plataformas de producción más sostenibles.

Actualmente, muchos de estos compuestos se obtienen desde organismos naturales o mediante síntesis química. Ambas rutas tienen limitaciones. La extracción desde fuentes biológicas puede generar presión ecológica y dilemas éticos, mientras que la síntesis química requiere rutas específicas, varios pasos de procesamiento y puede producir intermediarios no deseados. Phys.org resume precisamente ese punto al señalar que el estudio busca una fuente “más sostenible y escalable” para este tipo de compuestos.

De hecho, el propio artículo científico subraya que el abastecimiento tradicional de psicodélicos depende de “productores naturales”, principalmente plantas, hongos y el sapo del desierto de Sonora, y que su cosecha plantea preocupaciones ecológicas y éticas por la pérdida de hábitat y la sobreexplotación. ScienceAlert, al resumir el trabajo, destaca ese argumento como una de las justificaciones centrales del estudio.

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Cómo convirtieron al tabaco en una biofábrica

Para lograrlo, el equipo primero tuvo que resolver una pieza fundamental: identificar y caracterizar enzimas clave de la ruta biosintética del DMT en especies vegetales alucinógenas. Ese paso permitió después ensamblar, dentro de una sola planta, varias rutas metabólicas de compuestos emparentados químicamente. Según Paula Berman, en declaraciones recogidas por IFLScience, todas estas triptaminas psicodélicas parten desde triptófano, pero no se conocía con claridad la enzima que convierte ese precursor en triptamina; ella explicó que el equipo logró identificar esa enzima y también otra que convierte triptamina en DMT.

La especie elegida fue Nicotiana benthamiana, una planta modelo muy utilizada en investigación vegetal porque crece rápido, se manipula con relativa facilidad y es especialmente útil para ensayos de expresión transitoria. Allí los investigadores introdujeron genes procedentes de distintos organismos: plantas asociadas al DMT, hongos productores de psilocibina, y rutas relacionadas con compuestos presentes en anfibios. ScienceAlert destaca justamente que el sistema combina elementos biosintéticos de “tres reinos” biológicos en un solo organismo vegetal.

La técnica utilizada fue agroinfiltración, un método en el que se introducen construcciones genéticas en las hojas mediante bacterias. Una semana después, el equipo detectó los cinco compuestos psicodélicos en el tejido vegetal. Phys.org reporta que ese fue el “proof of concept” final del trabajo: una sola planta capaz de contener las cinco moléculas al mismo tiempo.

Asaph Aharoni, autor senior del estudio, reforzó el carácter inédito del avance en declaraciones a 404 Media. Allí señaló que esta combinación de cinco psicodélicos en un mismo sistema es algo que, según su apreciación, nadie había intentado antes. En el mismo medio, agregó una idea que resume bien el logro experimental: en una sola hoja pudieron obtener cinco psicodélicos distintos procedentes de tres reinos biológicos diferentes.

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La DMT se acumula en diferentes tejidos de las plantas P. viridis y A. acuminata. Crédito: Science Advances (2026). DOI: 10.1126/sciadv.aeb3034

Un avance notable, pero todavía de prueba de concepto

El estudio no plantea que estas plantas estén listas para una producción agrícola o farmacéutica a gran escala. De hecho, los compuestos se detectaron en concentraciones inferiores a las observadas en sus fuentes naturales originales. Ese matiz es clave: por ahora, el trabajo demuestra factibilidad, no una solución industrial inmediata.

Los propios investigadores lo presentan en esa línea. Berman explicó que el sistema fue diseñado como una prueba de concepto y que, al no ser hereditario, los genes introducidos no pasan a semillas ni a la siguiente generación. Aharoni añadió en ese mismo medio que esa decisión también responde a una preocupación práctica: todavía no quieren crear plantas cuyas semillas pudieran circular libremente y permitir el cultivo doméstico de organismos capaces de producir cinco compuestos de este tipo. Su planteamiento fue claro: esto debe mantenerse en el ámbito de la investigación.

Ese punto dialoga bien con el tono del estudio científico. Más que anunciar una aplicación inmediata, los autores presentan la plataforma como una base sobre la cual seguir optimizando enzimas, balanceando rutas metabólicas y explorando nuevas variantes químicas. El modelo fue concebido como una plataforma para evaluar factibilidad y luego mejorar rendimientos.

El papel de la inteligencia artificial en el rediseño enzimático

Uno de los elementos más llamativos del trabajo fue el uso de AlphaFold3 para optimizar una enzima clave en la ruta biosintética. El diseño racional de una sola sustitución de aminoácido, guiado por modelamiento estructural, elevó 40 veces la producción de 5-MeO-DMT en Nicotiana benthamiana. Ese resultado muestra que el hallazgo no se limita a insertar genes en una planta, sino que incorpora herramientas computacionales avanzadas para hacer más eficiente la producción.

Además, el estudio no solo reprodujo moléculas conocidas. También generó análogos halogenados de triptaminas, compuestos que no suelen encontrarse en plantas y que podrían tener interés farmacológico futuro. Phys.org destaca que algunos de esos derivados han mostrado potencial terapéutico en modelos experimentales, lo que sugiere que estas plataformas podrían servir no solo para copiar lo que ya existe en la naturaleza, sino también para diversificar químicamente compuestos bioactivos.

Una alternativa con dimensión ecológica y cultural

El trabajo también tiene una lectura ambiental. A medida que crece el interés científico y comercial por los psicodélicos, aumenta la presión sobre organismos que los producen naturalmente. Una de las preocupaciones asociadas a este campo es la sobreextracción de especies silvestres, incluido el sapo del desierto de Sonora. En ese contexto, una plataforma vegetal controlada podría ayudar a reducir la dependencia de fuentes naturales vulnerables.

Berman enfatizó esa dimensión en su conversación con 404 Media. Allí afirmó que el equipo entiende la importancia biológica y cultural de las plantas, hongos y animales involucrados, y que una de sus motivaciones fue comprender mejor cómo estas especies producen estas moléculas para poder imitar esos procesos de una forma más sostenible. También sostuvo que la sobreexplotación pone en riesgo la disponibilidad natural de estas especies para pueblos originarios y grupos indígenas, y expresó respeto por ese conocimiento tradicional.

No se trata solo de reemplazar fuentes naturales por biotecnología, sino de reducir presión sobre organismos silvestres y, eventualmente, resguardar usos culturales tradicionales frente a una demanda global creciente.

Una señal del rumbo que toma la biología sintética

Más allá del debate sobre los psicodélicos, este estudio ilustra una tendencia más amplia: el uso de plantas como biofactorías programables. Durante años, microorganismos como bacterias y levaduras han sido protagonistas de la producción biotecnológica. Sin embargo, las plantas ofrecen ventajas para ciertas rutas metabólicas complejas, especialmente cuando los compuestos de interés están naturalmente ligados al metabolismo vegetal. Nicotiana benthamiana, en particular, se ha consolidado como una plataforma experimental poderosa para probar rápidamente circuitos biosintéticos.

En ese sentido, el verdadero alcance del estudio podría estar menos en los compuestos específicos que produce hoy y más en la caja de herramientas que deja instalada para el futuro. Si una sola planta puede ensamblar rutas metabólicas de tres reinos distintos y generar varias moléculas bioactivas a la vez, entonces la frontera entre botánica, farmacología y biología sintética se vuelve cada vez más permeable. Y eso podría tener implicancias mucho más amplias que este caso puntual.


  • Referencia: Berman, P. et al. «Complete biosynthesis of psychedelic tryptamines from three kingdoms in plants.» Science Advances (2026). DOI: 10.1126/sciadv.aeb3034

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