Secuencian el genoma de hongos que atacan al trigo y al álamo.

Un grupo internacional logró secuenciar los genomas de dos hongos patógenos: uno que amenaza las reservas mundiales del trigo y el otro que limita la producción del álamo, árbol que podría servir como fuente de biocombustibles.

Se espera que la secuenciación del genoma de los hongos patógenos que causan la roya del tallo del trigo (Puccinia graminis) y la roya del álamo (Melampsora larici-populina) ayude a los investigadores a desarrollar estrategias para controlar estas enfermedades, que amenazan al cultivo de trigo y a las plantaciones de álamos en todo el mundo.

El estudio, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, es el resultado de una colaboración de seis años entre investigadores del Servicio de Investigaciones Agrícolas de Estados Unidos, el Instituto Conjunto del Genoma del Departamento de Energía de EE.UU., la Fundación Nacional de Ciencias, el Broad Institute de la Universidad de Harvard, el Instituto de Tecnología de Massachusetts, la Universidad de Minnesota y el Instituto Nacional de Investigación Agrícola de Francia.

“Las amenazas que representan estos patógenos para el trigo y el álamo son muy serias, y esto nos obliga a aprender más sobre ellos, desde sus bases moleculares hasta sus mecanismos de supervivencia y propagación de la infección”, dijo Edward B. Knipling, administrador del ARS. Esta investigación responde a la prioridad del Departamento de Agricultura de Estados Unidos de desarrollar nuevas fuentes de bioenergía y de promover la seguridad alimentaria internacional.

La roya del tallo afecta a los cultivos de cebada y trigo mundialmente. En particular, la cepa llamada Ug99 ya atacó a los cultivos en África y Asia Central, y tiene la capacidad de infectar incluso a la mayoría de las variedades de trigo que tienen cierta resistencia a la roya del tallo y que fueron desarrolladas durante los últimos 50 años.

La roya del álamo puede causar pérdidas significativas en las plantaciones de este árbol, que es importante para el sector de la madera y también para el sector de bioenergía en EE.UU. y en Europa, debido a su capacidad de crecer rápidamente y producir cantidades significativas de biomasa.

Como los hongos en cuestión necesitan a las plantas para sobrevivir, no es posible cultivarlos en el laboratorio y por lo tanto es muy difícil estudiarlos. En este sentido la secuenciación de sus genomas facilitará el entendimiento de estos patógenos y cómo se relacionan con sus hospederos.

Las secuencias se encuentran disponibles en la base de datos GenBank.

Fuente: ArgenBIO

 

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